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no tengo algo que pueda llamar mío
no tengo algo que pueda llamar mío la cama puede habituarse a alguien más la piel es mapa donde norte y sur extravían al abrir los ojos se escapan abandonan la boca se vuelve paso de expedición
los dos seres que salieron de este cuerpo son cortinas que cubren el divino sol blanco
no tengo nada mío las caricias se gestan cumplen su destino
las oraciones emigran a la arena del desierto distracción del calor el viento las ropas son el deseo rojo polen se dispersa la sangre que pasea por los andenes de este cuerpo serpiente crecida que se busca
la casa el auto los amigos tú incluso yo nada es mío
pronto soy del aire que gobierna complaciente lo terso y áspero de los pulmones de los cantos que el sol dedica a los rincones orgánicos oscuros soy de los caminos que descubre la luna entre la vigilia y el sueño
no tengo algo que pueda llamar mío es lo justo
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